domingo, 12 de agosto de 2012

cambios culturales mesolíticos


La calificación de las sociedades mesolíticas como cazadores-recolectores complejos descansa en varios argumentos:

La tendencia hacia el sedentarismo: La reducción de los movimientos (ya no tenían que perseguir las manadas migratorias de animales) condujo hacia una restricción de los radios de movilidad residencial, hacia la aparición de campamentos semi-permanentes, en muchos casos al aire libre, en lugares estratégicos, con acceso a distintos ecosistemas que facilitaran la caza, pesca y recolección. Esta tendencia conllevó a la concentración demográfica, lo cual provocó un marco de competencia por los recursos naturales e incremento de la necesidad de posesión del territorio en exclusividad. Las pruebas arqueológicas de posibles actos de muerte por violencia son escasas pero revelan un nuevo marco de relaciones basada en la competencia por el control de los recursos y la posesión de territorios.

La diversificación de la dieta: En la mayoría de los casos, la caza mayor presentó la principal parte de la dieta, pues los grandes animales suministraban grandes cantidades de carne. Pero no se prescindió de los pequeños mamíferos y aves, así como la intensificación de las prácticas alternativas a la caza, como la recogida de moluscos marinos, caracoles terrestres, la pesca y la recolección de vegetales.  La incorporación de nuevos alimentos constituía una reducción del riesgo de poner en peligro la supervivencia de los seres humanos al no depender de una sola fuente alimenticia. Sin embargo, no provocó siempre una mejora de la alimentación y por tanto un progreso. De hecho, en algunas comunidades mesolíticas existen pruebas de un retroceso de la salud relacionado con un empobrecimiento de la dieta.

enterramiento mesolítico en Téviec
Los enterramientos agrupados o necrópolis: Son claras las relaciones que existe entre los modos de asentamiento sedentario, las reivindicaciones territoriales y las necrópolis. En los entornos de sociedades sedentarias con signos de competencia por los recursos naturales, las prácticas de enterramiento colectivo son un instrumento eficaz para reivindicar un territorio en propiedad. Dar sepultura a los propios difuntos permite reforzar la identidad territorial del grupo pero también asumir el control de la tierra, que se convierte así en un lugar sacralizado por ser de la tierra ancestral de los antepasados.

Los indicios de una diferenciación social vertical: En una sociedad de tipo horizontal las diferencias entre individuos se limitan a cuestiones naturales relacionadas con la edad o las funciones atribuidas a cada sexo. Pero en unas pocas necrópolis mesolíticas hay indicios que apuntan hacia diferencias de otro tipo. La presencia de ajuares de distinta clase revela que algunos individuos de la comunidad podrían haber adquirido cierta relevancia social y algunos clanes dejaban conocer su especial valía.

puntas de flecha mesolíticas
El desarrollo de la microlitización: la característica principal de la industria lítica fue la generalización de los microlitos, o piezas de reducidas dimensiones (menores de 5 cm), que no pudieron usarse de manera individual ni manejarse de manera directa con los dedos. Más bien debieron ser parte de otros instrumentos a modo de pequeños dientes o puntas terminales, pegadas con resina natural a vástagos de madera o de hueso, con la intención de crear unas armas apuntadas y dentadas. Las pruebas realizadas con las réplicas de arcos y flechas nórdicos han revelado la impactante capacidad de penetración de los microlitos y su potencialidad para provocar hemorragias, dañar músculos y romper arterias.


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